Si llegas por carretera a Zaragoza muy probablemente verás, en algún momento, un cartel similar al de la fotografía. Se trata de un cartel inútil porque no informa de nada y peligroso porque despista a los conductores.

Cómo me gustaría poder quedar con nuestra alcaldesa, Natalia Chueca, para invitarle a llegar a esta conclusión por sí misma, simplemente aplicando una muy pequeña dosis de sentido común.

cartel 02Por un lado, creo que nuestra alcaldesa convendría en que se trata de un cartel inútil porque no es posible leerlo sobre la marcha. La letra es lo suficientemente pequeña como para no poder ser leída desde muy lejos y, cuando ya estás lo suficientemente cerca como para poder empezar a leer, por muy despacio que vayas, no tienes tiempo para leer toda la  información. Y, si difícil es leer el contenido, no digamos nada de la dificultad que entraña interpretarlo, así, al paso. Por tanto, a un cartel de estas características, que no puede ser leído ni interpretado, sólo le cabe el calificativo de inútil, a excepción de que su misión real sea proclamar un «yo he avisado» que sirva para situar la ética y la moral del lado del Ayuntamiento de Zaragoza cada vez que sancione a un infractor de la norma.

Creo, por otro lado, que nuestra alcaldesa también convendría en que el cartel es peligroso porque su mera presencia, con esa primera línea sobre fondo amarillo que reclama nuestra atención, es incitar al usuario a la lectura del contenido del cartel, sin que él sepa que no le dará tiempo a hacerlo. El único resultado práctico que conseguirá el cartel será distraer unos segundos a cada conductor que pase junto a él, sin informarle de nada y, además, dejándole preocupado por pensar que quizás haya podido perderse alguna información que le pudiera afectar.

Sabemos que la legalidad siempre estará del lado del Ayuntamiento de Zaragoza. Si alguien tiene un accidente se le aplicará con mano firme el «despiste» o la «velocidad inadecuada».

Por otro lado, nunca se aplicará el artículo 57 de la Ley de Seguridad Vial («corresponde al titular de la vía la responsabilidad del mantenimiento de la misma en las mejores condiciones posibles de seguridad para la circulación, y de la instalación y conservación en ella de las adecuadas señales y marcas viales»).

Pese a ello, un cartel inútil y peligroso debería ser retirado. Es una cuestión de humanidad. Si alguien tiene un accidente por culpa de uno de esos carteles, poco satisfactorio puede ser para un gestor de seguridad vial descargar su conciencia en la bien conocida máxima: «la ley me da la razón».